¿Para que sirven mis datos?

¿Para que sirven mis datos?

¿Sabes para que sirven tus datos personales?

¿Sabes realmente lo que pueden hacer las empresas con tu información ?

Madrid,  unos señores muy destacados concluyen que tus datos y los míos, son el combustible de cualquier campaña de marketing.

Vaya novedad.

Ocurrió en el Foro Internacional de Contenidos Digitales (FICOD), celebrado la primera semana de diciembre en Madrid.

La economía digital depende de la capacidad de analizar datos y comportamientos de usuarios, de personalizar las campañas y afinar la puntería para avanzar a un marketing de precisión, que anticipe deseos y necesidades.

El marketing efectivo es el que sabe conectar con los intereses y necesidades o anticiparse a ellas, el que conoce mejor a su audiencia y le dice lo que quiere escuchar.

El oráculo del marketing

Ya hablé de como opera la gestión del big data en estos menesteres, mis reticencias en cuanto a la privacidad y los recursos técnicos y organizativos para garantizarla.

También estuve reflexionando en mis ratos libres sobre los nuevos entornos digitales y la necesidad de adaptarse a ellos, a menos que quieras ser un troglodita ¿lo recuerdas?

El futuro del dato: wearables

Toda información es aprovechable y rentabilizable si se sabe gestionar adecuadamente y se tienen los medios.

Mas si está tan ligada a ti como los wearables, estos aparatos tecnológicos que se incorporan a alguna parte de nuestro cuerpo, como relojes inteligentes, gafas inteligentes (Google Glass), zapatillas con gps, pulseras que monitorizan nuestra salud y que interactuan de manera constante con nosotros y otros usuarios.

¿Como crees que pueden instrumentar esa información «tan personal» las empresas?

Wearable, que viene a significar algo así como «llevable» o «vestible» son herramientas tecnológicas corporales, incoporadas al usuario con sensores que pueden estar incluso en el interior del cuerpo y que monitorizan por ejemplo la glucosa en la sangre para automatizar el suministro de insulina.

También accesorios de ropa que almacenan información sobre tu estilo de vida, hábitos, km que recorres, etc.

Recientemente, una compañía de seguros de salud, sacó un anuncio sobre una App que permite controlar tu salud a tiempo real, incluyendo tus citas al médico, controles, tratamientos, etc.

¿No es acaso demasiada información delicada para una App?

Vestidos que se acortan o alargan, cambian de color, incorporan energía solar. Bodies infantiles que controlan la temperatura del bebé, camisetas que controlan el ritmo cardíaco.

Gracias a su tecnología inhalámbrica, podrás interactuar también con otros dispositivos electrónicos y realizar pagos, encender o apagar otros dispositivos y otras cientos de funciones desde un toque en la muñeca. Vamos, que TODA nuestra vida estará condensada en un microchip ¿no es aterrador?

¿Imaginas las posibilidades publicitarias que pueden suponer estas herramientas? Dime si no sufres un incipiente ataque de pánico de solo pensarlo…

Mas tecnología para monitorizarnos

La utilización de «clickstream», que capta el recorrido que haces en una web a través de los clicks. A medida que el usuario hace clic en cualquier parte la página web o aplicación, la acción se registra para ofrecer información clave sobre usuarios.

También se está popularizando el «real marketing monitoring» que dicta en tiempo real las reacciones de los consumidores a una campaña online o el in-store analytics, que monitoriza el comportamiento del cliente, indicando zonas de mayor tráfico, mayor permanencia y de mayor velocidad.

Cada vez existen mas herramientas de control para seguirnos los pasos, la técnología trabaja para que como clientes, no tengamos secretos para las empresas.

¿Canjeas tu privacidad? ¿hasta donde puedo?

Quizás, el precio de acceder a esta tecnología es sacrificar nuestra privacidad, porque seamos honestos, nuestros datos, nuestra información, son el alimento de estas, y para disfrutarlas, hemos de hacer concesiones.

«cuando algo es gratis, el precio eres tu»- Dice un amigo

¿Que clase de privacidad puede garantizarte una App que va incrustada en tu cuerpo?

Hay algo evidente, y es que las empresas cada vez necesitan absorber mas datos sobre ti y cada vez lo tienen mas fácil gracias a la tecnología y la instrumentación del Big Data.
El dilema no es sencillo, negarnos a los avances tecnológicos o sucumbir a ellos a costa de entregar nuestra privacidad y datos que en muchos casos, pueden ser especialmente sensibles.

¿Cómo te enfrentas a tu a este dilema?

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3 respuestas

  1. No somos conscientes que estamos vendiendo nuestro cuerpo por unas golosinas con tanta información y apps gratuitas que te dan y que te crees que sólo participas tu de su información y no los demás, es que somos demasiado alelados, osea, imbéciles.

    Por eso lo mejor es cuando de vez en cuando escapo a ciertos paraísos de un amigo en Zambia, (África) y allí no tenemos ni cobertura ni Internet y nada parecido (en la zona de relax de la granja, a varios kilómetros en la Oficina, si los tienen), y realmente son los mejores momentos del año, en los que más feliz me encuentro sin saber que pasa en el mundo, teniendo como noticias de primer orden que un cocodrilo a atacado una barca, un elefante se ha metido en uno de los sembrados de mi amigo y por la noche oyendo como los bichos se pelean entre si para no ser comidos unos por otros. Por cierto, gran acierto el de mi amigo cuando construyó la granja y en la misma se prohibió el tener TV, porque de esa manera en vez de estar el tiempo libre viéndola, te enciendes un fuego, te pones una cafetera como en las películas del Oeste y te pones a charlar a la luz de la luna del Ecuador, la más bella de cuantas existen en el mundo, y los únicos datos que te van a capturar son los que los mosquitos se llevan cuando te pican, estos si te joden las APPS que llevas por todo el cuerpo, pero son más naturales y benignos que las apps de los dispositivos electrónicos!

    Conclusión, que llegas a determinadas edades y situaciones en la vida que no cambias tu privacidad por ninguna tecnología por muy gratis o buena que sea por un buen café sentado a la luz de la luna!

    1. Gracias Jose por estar aquí,
      Lo que dices es rotundamente cierto, participamos con nuestra información de las aplicaciones y es el precio de disfrutarlas.
      Un dilema complejo, porque se nos plantea la evolución en términos de ser perfiles públicos, interconectados y monitorizados a través de la tecnología.
      Gracias por tu irreductible aporte.

  2. Pienso en una forma de cruzar nuestra necesidad de “obtener información de consumo” y la necesidad de las empresas a la hora de “encontrar objetivos comerciales” para sus productos. A veces pasamos horas en la red buscando un alojamiento, un ordenador, un viaje, ropa diferente, un espectáculo o una alternativa de ocio. Puestos a imaginar, estas búsquedas pueden quedar registradas de forma ilegal mediante algún espía troyano que se haya pegado en algún momento en nuestro disco duro. Un modo real se basa en ajustar sugerencias publicitarias desde correos como Gmail, resultantes de filtrar el texto de nuestros mensajes «privados». Yo pienso en algo diferente aunque no desencaminado de lo anterior, pero voluntario y expreso: ceder, a una base de recogida de información múltiproducto, que nos tenga adecuadamente identificados y atendidos, datos concretos de las necesidades de información comercial que necesitamos a corto y medio plazo. Por ejemplo, yo mismo en estas semanas quiero cambiar de compañía móvil, hacer un pedido de gasoil calefacción, comprar un ordenador de sobremesa, hacer la compra o los regalos de navidad, pasar la revisión del coche, adquirir diversos libros, cambiar cortinas, reparar un electrodoméstico, comparar presupuestos de construcción, organizar un viaje, arreglar el jardín o sustituir varios cristales de la galería… Claro que con ello no se trata de recibir un aluvión de ofertas inabarcable sino de entrar en un espacio de consulta comparativa con criterios esenciales de selección, algo que ya existe en las búsquedas de la red, sólo que podría adaptarse a la medida y condiciones personales de cada cual, automatizarse y actualizarse continuamente para servir de ayuda al interesado el mismo día que éste decida la compra. Para ello se precisa contar con un completo perfil de consumidor, con la garantía y reserva que asegura la ley de protección de datos, y el uso que ésta permita para la prestación de información, bienes y servicios por parte de las empresas. Más vale conocer y ajustarse a la ley para trabajar con ese nivel de detalle.

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